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Cuando vemos a Jesús

Sergio Andres tu Consejero Espiritual
Sergio Andres tu Consejero Espiritual

Cuando vemos a Jesús a la luz de la Biblia, descubrimos un maestro que caminó sobre las aguas de la compasión y la verdad. Su vida es un relato tejido con hilos de amor y sacrificio, un regalo divino para la humanidad. Permitidme llevaros a las orillas del lago de Galilea, donde Jesús realizó milagros que trascienden el tiempo.


En una tarde tranquila, la multitud se congregó, ansiosa por escuchar sus palabras. Entre ellos, un hombre afligido se acercó con humildad. Este hombre, ciego desde su nacimiento, buscaba la luz que solo Jesús podía ofrecer. Con ternura, Jesús mezcló tierra y saliva, creando una pasta que aplicó sobre los ojos del hombre. "Ve", le dijo, y en ese momento, la oscuridad cedió ante la luz.


La lección que nos deja esta historia es profunda: cuando miramos a Jesús, encontramos la luz que disipa nuestras tinieblas. Su amor transformador tiene el poder de abrir nuestros ojos espirituales a una comprensión más profunda y a una visión renovada de la vida.

Así como el hombre ciego, a menudo estamos ciegos a la verdad y la gracia que Jesús ofrece. Al mirar hacia Él, nos invitación a ver más allá de las limitaciones de nuestro entendimiento y a abrazar la luz de su enseñanza.


La lección para nuestras vidas es clara: busquemos a Jesús en medio de nuestras oscuridades, confiando en que su amor puede transformar nuestra percepción y guiarnos hacia una vida plena y significativa. Al mirar a Jesús, descubrimos la luz que ilumina nuestro camino y nos guía hacia la verdad eterna.


Pero no te limites, has mas reflexiones cortas nl solo una. Cuando vemos a Jesús a la luz de la Biblia, presenciamos su caminar por el mar de la compasión. En la historia de la mujer samaritana, encontramos cómo Jesús no juzgó su pasado, sino que le ofreció el agua viva de la gracia. La lección es clara: mirar a Jesús nos enseña a ver más allá de las etiquetas, abrazando la oportunidad de ofrecer compasión y amor sin reservas en nuestras propias vidas.


En la multiplicación de los panes y los peces, vemos a Jesús alimentando a miles con unos pocos recursos. La lección resuena: al mirar a Jesús, aprendemos que no se trata de la magnitud de nuestros recursos, sino de la magnitud de nuestra fe y disposición para compartir lo que tenemos.


En la escena donde Jesús camina sobre las aguas, descubrimos que incluso en las tormentas de la vida, su presencia nos sostiene. La lección es clara: cuando mantenemos nuestros ojos en Jesús en medio de las tormentas, encontramos una paz que va más allá de las circunstancias adversas.


En la crucifixión, contemplamos el sacrificio supremo. Al mirar a Jesús en la cruz, entendemos que su amor redentor nos libera de la esclavitud del pecado. La lección profunda es que, al mirar a Jesús en el Calvario, encontramos la clave de la verdadera libertad y reconciliación con Dios.


Así, al mirar a Jesús a la luz de la Biblia, nos sumergimos en un océano de enseñanzas que transforman nuestras vidas, llamándonos a reflejar su amor, compasión y gracia en cada área de nuestra existencia.


 

Amado Padre celestial, en este momento íntimo, elevo mi corazón hacia Ti. Al mirar a Jesús a la luz de tu Palabra, encuentro un refugio para mi alma y una guía para mi vida.


Te agradezco por las lecciones profundas que encuentro en sus enseñanzas, por la gracia que fluye de sus acciones y por el sacrificio redentor que me ofrece libertad. Que esta luz ilumine mi camino, disipando cualquier oscuridad que pueda enturbiar mi jornada.


Que, al mirar a Jesús, aprenda a ver con ojos de compasión, a compartir generosamente mis recursos y a encontrar paz en medio de las tormentas que puedan surgir en mi vida. Que su amor redentor inspire mis acciones y transforme mi corazón.


 

Mis amados hijos, en el silencio de vuestros corazones, escuchad mi voz. Cuando miráis a mi Hijo, Jesús, encontráis la esencia misma de mi amor desbordante. Él es la luz que ilumina vuestro camino y la verdad que libera vuestras almas.


Cuando miráis a Jesús, contempláis la compasión que fluye como un río inagotable. Os insto a ver con ojos de amor, a emular la generosidad que él demostró con cada acto y palabra. Que vuestra vida refleje la compasión que Jesús mostró, creando un legado de amor que perdura.


Recordad, en medio de las tormentas de la vida, mi presencia va delante de vosotros. Al mirar a Jesús caminando sobre las aguas, reconoced que en cada desafío estoy presente, sosteniéndoos con mi amor inmutable. Encomendad a mí vuestros temores, y encontraréis una paz que sobrepasa toda comprensión.


La cruz de Jesús es la manifestación suprema de mi amor redentor. Al mirarla, comprended que mi gracia os libera de la esclavitud del pecado. Dejad que la luz de su sacrificio os guíe hacia la verdadera libertad y reconciliación conmigo.


Mirad a Jesús, mis amados, y encontrad en él la inspiración para vivir en amor, compasión y valentía. Que vuestras vidas sean un testimonio de la transformación que ocurre cuando decidís seguir sus pasos.


Encomendad vuestros días a mis manos amorosas. Que, al mirar a Jesús, encontréis la fortaleza, el consuelo y la dirección que necesitáis. En el nombre de mi amado Hijo, Jesucristo, os bendigo con mi amor eterno. Amén.


 

En conclusión,


al mirar a Jesús a la luz de la Biblia, encontramos un faro de esperanza y guía. Que su compasión nos inspire a ser generosos, su valentía nos motive a enfrentar las tormentas con fe, y su sacrificio nos recuerde la libertad que ofrece el amor redentor.


Os invito a llevar estas lecciones a vuestras vidas diarias, reflejando la luz de Jesús en vuestros actos y relaciones. Que esta reflexión sea un recordatorio constante de que, al mirar a Jesús, descubrimos el camino hacia una vida plena y significativa.


Si esta reflexión resuena en vuestro corazón, compartidla con aquellos que puedan encontrar inspiración en ella. Dadle like y suscribíos para más reflexiones enriquecedoras. Que la luz de Jesús ilumine vuestro camino y el de aquellos con quienes compartís esta verdad eterna. ¡Gracias por estar aquí!


Sergio Andres tu Consejero Espiritual

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