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Despidiendo Septiembre


 



Introducción:


Mientras reflexionamos sobre los últimos 30 días, me doy cuenta de cuántas bendiciones y oportunidades se nos han presentado. ¿A cuántas personas pudiste ayudar este mes? ¿Cuántos libros de la Biblia tuviste la oportunidad de leer y aprender de ellos? ¿Cuántos presos visitaste, cuántos hambrientos ayudaste a alimentar, cuántos corazones tocaste con amor y compasión?


Cada una de estas acciones cuenta una historia de generosidad, amor y servicio. Cada vez que extendemos una mano amiga, cada vez que compartimos la palabra de Dios, estamos sembrando semillas de esperanza y amor en el mundo. No subestimemos el poder de nuestros actos, por pequeños que parezcan. Cada sonrisa que compartimos, cada lágrima que secamos, cada hambre que aliviamos, son testimonios vivos del amor de Dios que fluye a través de nosotros.


Así que, al revisar este mes, celebremos no solo nuestras propias victorias y logros, sino también las vidas que hemos tocado. Cada persona a la que ayudamos, cada preso a quien brindamos consuelo, cada hambriento a quien ofrecimos una comida, son testigos del amor y la gracia de Dios en acción.


Sigamos adelante con gratitud en nuestros corazones y el deseo ardiente de seguir siendo instrumentos de su amor en el mundo. ¡Comencemos este devocional con la alegría de saber que hemos hecho la diferencia en la vida de otros y con la esperanza de seguir haciéndolo en el futuro!


 

Segunda Parte:


Queridos/as,


A medida que nos sumergimos más profundamente en este momento de reflexión, quiero compartir algo crucial contigo: no te juzgues. No importa si sientes que no has alcanzado todos tus propósitos este mes. Incluso si no te propusiste nada en específico, recuerda que cada día es una nueva oportunidad para crecer, aprender y amar.


A veces, nos ponemos metas altas y esperamos cumplirlas todas. Pero la realidad es que la vida puede ser impredecible y llena de desafíos inesperados. No te castigues por lo que no lograste hacer o por las metas que aún no has alcanzado. En su lugar, celebra tus pequeños triunfos, tus momentos de alegría y las bendiciones que has recibido.


Cada mañana al despertar, da gracias a Dios por un nuevo día. La vida es un regalo precioso, y cada día trae consigo la promesa de nuevas oportunidades y posibilidades. Agradece por la salud, por el amor de tus seres queridos y por las experiencias que te han moldeado. En lugar de enfocarte en lo que falta, concéntrate en lo que tienes y en lo lejos que has llegado.


Recuerda, Dios te ama tal y como eres, con todas tus imperfecciones y desafíos. No tienes que ser perfecto para ser amado por Él. Permítete ser humano, con altibajos y momentos de crecimiento. La verdadera belleza de la vida radica en la capacidad de aprender de nuestros errores y seguir adelante con esperanza y gratitud en nuestros corazones.


Así que, mientras nos preparamos para despedir este mes, liberemos el peso del autojuicio y abracemos la gracia de Dios que nos da fuerza para seguir adelante. Cada día es un regalo, una oportunidad para aprender, crecer y compartir amor. Sigamos adelante con gratitud y esperanza en nuestros corazones. ¡Que este nuevo día nos llene de alegría y nos inspire a vivir plenamente!


 

Dios te dice hoy:


Querido hijo, querida hija,


En este nuevo día, quiero que sepas cuánto te amo. No te juzgo por tus errores ni te limito por tus fallas. Mi amor por ti es incondicional y eterno. No importa lo que hayas hecho o dejado de hacer, siempre estás en mis pensamientos y en mi corazón.


Hoy, te animo a dejar ir cualquier carga que estés llevando. No te aflijas por las metas que crees que no alcanzaste o por los errores que piensas que cometiste. Mi gracia es suficiente para ti. Permíteme tomar tus preocupaciones y llenar tu corazón con mi paz que sobrepasa todo entendimiento.


Cada día es un nuevo comienzo. Al despertar por la mañana, da gracias por la vida que te he dado y por las oportunidades que te esperan. No te preocupes por el futuro ni te angusties por el pasado. Vive en el presente, confiando en que mi plan para ti es perfecto.

Recuerda, eres mi creación especial y única. Te he dotado con talentos y dones que solo tú puedes ofrecer al mundo. No compares tu viaje con el de otros; cada uno tiene su propio camino. Confía en mi guía y sigue adelante con fe.


Te amo más de lo que puedes comprender. En cada paso que des, estoy a tu lado, sosteniéndote y guiándote. Confía en mi amor y gracia. Hoy y siempre, eres amado, eres valioso y eres digno de todo lo bueno que la vida tiene para ofrecer.


Con amor eterno,

Dios


 

Querido Dios,


Gracias por tus palabras de amor y consuelo. En este momento, me arrodillo ante Ti con gratitud en mi corazón. Gracias por tu inmenso amor y por sostenerme en cada paso de mi camino. Ayúdame a confiar plenamente en tu guía y a dejar de lado mis preocupaciones y temores.


Padre celestial, te entrego mis cargas y mis miedos. Te pido que llenes mi corazón con tu paz que sobrepasa todo entendimiento. Ayúdame a vivir en el presente, confiando en tu plan perfecto para mi vida. Fortaléceme para aceptar mi singularidad y para seguir el camino que has trazado para mí, sin compararme con otros.


Gracias por mis dones y talentos, ayúdame a usarlos para hacer el bien en este mundo y para glorificar tu nombre. Permíteme ser un canal de tu amor y gracia hacia los demás.

En este momento de oración, me encomiendo a Ti por completo. Confío en que estás obrando en mi vida, incluso cuando no puedo verlo. Te entrego mis sueños, mis preocupaciones y mis alegrías. Gracias por ser mi roca y mi refugio.


En el nombre de Jesús, Amén.


 

Queridos hermanos y hermanas,


En este sagrado momento, recordemos las palabras de nuestro amado Señor: "Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20). Que estas palabras resuenen en nuestros corazones mientras nos despedimos.


Hoy, hemos reflexionado sobre nuestros logros y desafíos, sobre el amor y la gracia de Dios que nos rodea. Les dejo con un llamado contundente: ¡vivan cada día con pasión y propósito! No se detengan ante los obstáculos, porque Dios está con ustedes, guiándoles, sosteniéndoles y amándoles incondicionalmente.


Que cada amanecer sea una oportunidad para agradecer, cada caída una lección para aprender y cada logro un motivo para glorificar a Dios. Que vivamos nuestras vidas con valentía, amor y compasión, extendiendo la mano a quienes nos rodean, compartiendo el mensaje del Evangelio y siendo testigos vivos de Su amor transformador.


Al despedirnos, que nuestras acciones hablen más fuerte que nuestras palabras y que nuestra fe en Dios sea un faro que ilumine el camino para otros. Que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento esté con ustedes siempre.


En el poderoso nombre de Jesús, nos despedimos con gratitud y expectación por lo que Dios hará en el futuro.


Amén y amén. ¡Que Dios les bendiga ricamente!

Tu Consejero Espiritual Sergio Andres

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3 comentários


Membro desconhecido
02 de out. de 2023

Por todo lo que me permitiste en el mes de septiembre gracias señor bendito seas por siempre amén

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Membro desconhecido
02 de out. de 2023

Gracias padre por tu infinito amor y por todo lo que dejas a nuestro alcance Gracias por éste mes que termina

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Membro desconhecido
30 de set. de 2023

Amén 🙏🙏🙏

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