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Mi paz te doy

Actualizado: 22 jul 2023


Jesus mirando fijamente
Jesucristo: nuestra fuente de paz


Buenos días, En el devocional de hoy, exploraremos uno de los tesoros más preciados que podemos experimentar en esta vida: la paz. Mi paz te doy, palabras poderosas que brotan del corazón de aquel que es el dador de la paz por excelencia: Jesucristo.


La paz no es simplemente la ausencia de conflictos o problemas externos; es un estado interior, una tranquilidad profunda que trasciende las circunstancias. Es un regalo divino que nos sostiene en medio de las tormentas y nos guía hacia la serenidad aún en los momentos más turbulentos.


Descubrir la verdadera paz comienza con una conexión personal con el dador de la paz: Jesucristo. Él se presenta ante nosotros con brazos abiertos, listo para regalarnos Su paz insondable. Al confiar en Él y rendirnos a Su amor, encontramos una paz que sobrepasa todo entendimiento.


Acompáñanos en este devocional mientras profundizamos en la esencia de la paz y cómo podemos experimentarla en nuestras vidas diarias. Descubriremos cómo Jesucristo, el


Príncipe de Paz, nos invita a dejar de lado nuestras cargas y a recibir la paz que solo Él puede dar.


Así que prepárate para sumergirte en un camino de paz y esperanza. Deja que el mensaje de Mi paz te doy te llene de consuelo y renueve tu corazón. Ven con nosotros a descubrir la paz que solo puede ser encontrada en Aquel que es el dador de la paz eterna.

 

De donde nacieron las palabras, Mi paz te doy


Los discípulos se encontraban reunidos en una habitación durante la Última Cena con Jesús. El ambiente estaba cargado de emoción, ya que todos sabían que algo importante iba a suceder. Los discípulos estaban preocupados, ya que Jesús había hablado en varias ocasiones sobre Su próxima partida y que sería entregado en manos de los líderes religiosos.


Jesús, quien sabía el pesar que embargaba el corazón de Sus seguidores, los miró con ternura y compasión. Sus ojos reflejaban una mezcla de amor y tristeza, consciente de que pronto los dejaría en el plano terrenal. Con Su voz serena pero firme, Jesús comenzó a hablarles:


"Queridos amigos, no se turben ni teman. Yo les dejo mi paz; les doy mi paz. No como el mundo la da. No se angustien por lo que está por venir, porque yo estaré siempre con ustedes. Mi Espíritu consolador estará en ustedes, guiándolos y fortaleciéndolos".

Los discípulos escucharon con atención y asombro las palabras de Jesús. En sus rostros, se podían ver reflejados sentimientos de incertidumbre, pero también de esperanza. La promesa de la paz de Jesús era un regalo inesperado y reconfortante en medio de las preocupaciones y dudas que los rodeaban.


Pedro, uno de los discípulos más cercanos a Jesús, sintió la necesidad de expresar lo que todos estaban sintiendo en ese momento. Levantó la mirada y con voz entrecortada dijo: "Maestro, no comprendemos todo lo que nos espera, pero confiamos en Ti y en Tus palabras. Sabemos que Tú eres el Hijo de Dios y que en Ti encontraremos la verdadera paz".

Jesús sonrió con ternura y asintió con la cabeza. Extendió Sus manos hacia ellos, y un aura de paz pareció envolver a los discípulos.


En ese momento, pudieron sentir la presencia divina y la tranquilidad que solo Él podía proporcionar. Las preocupaciones se desvanecieron, y la certeza de que Jesús estaría con ellos siempre los llenó de esperanza.


Así, en medio de aquella reunión llena de significado, los discípulos recibieron el regalo más preciado que Jesús podía darles: Su paz. Esa paz que trasciende todo entendimiento, que les acompañaría en los días venideros, en las pruebas y en los desafíos, y que les recordaría siempre que no estaban solos.


Esa noche, los discípulos salieron con sus corazones renovados y su fe fortalecida. La promesa de Jesús de que Su paz estaría con ellos, incluso en los momentos más difíciles, sería una luz que los guiaría en su misión de llevar el mensaje del amor y la esperanza a todo el mundo.


 

La paz del mundo vs la paz de Dios


La paz del mundo y la paz de Dios son dos tipos de paz muy diferentes en su naturaleza y origen:

  1. La paz del mundo: La paz que ofrece el mundo está basada en circunstancias externas y temporales. Se refiere a la ausencia de conflictos, guerras o problemas a nivel global o personal. Es una paz que se busca a través de logros materiales, estabilidad financiera, relaciones exitosas o cualquier otra cosa que brinde comodidad y seguridad. Sin embargo, esta paz es frágil y efímera, ya que depende de factores externos que pueden cambiar en cualquier momento.

  2. La paz de Dios: La paz de Dios es de naturaleza sobrenatural y trasciende las circunstancias terrenales. Es un regalo divino que proviene de una conexión personal con Dios a través de Jesucristo. Es una paz interna y profunda que permanece inalterable incluso en medio de las dificultades y pruebas de la vida. Esta paz se basa en la confianza en el amor y el cuidado de Dios, independientemente de lo que esté sucediendo en el mundo exterior. Es una paz que supera toda comprensión humana y nos llena de esperanza y seguridad en nuestro caminar con Dios.

La paz del mundo puede ser temporal y limitada, ya que está sujeta a las fluctuaciones y contingencias de la vida. Por otro lado, la paz de Dios es eterna y duradera, porque está arraigada en la verdad inmutable de Su amor y soberanía.


En la Biblia, encontramos el siguiente pasaje que habla sobre la diferencia entre la paz del mundo y la paz de Dios:

"La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo" (Juan 14:27).


Jesús nos ofrece Su paz, una paz que va más allá de las circunstancias terrenales y que nos sostiene en todas las estaciones de la vida. Es una paz que solo podemos encontrar en Él, el Príncipe de Paz, y que nos invita a descansar en Su amor y cuidado incondicionales. Al buscar la paz de Dios en lugar de la paz del mundo, encontramos una seguridad y una serenidad que perdura en medio de cualquier situación que enfrentemos.


 

Como obtener la paz de Dios

Obtener la paz de Dios es un proceso espiritual y personal que implica acercarse a Dios y cultivar una relación íntima con Él. Aquí hay algunos pasos prácticos para experimentar la paz de Dios en tu vida:

  1. Oración: Dedica tiempo a la oración diaria, hablando con Dios sinceramente y compartiéndole tus pensamientos, preocupaciones y gratitud. La oración te conecta con la presencia de Dios y abre tu corazón para recibir Su paz.

  2. Meditación en la Palabra de Dios: Lee la Biblia regularmente y medita en Sus enseñanzas. La Palabra de Dios es una fuente de sabiduría y consuelo que te ayudará a comprender Su voluntad y experimentar Su paz.

  3. Confianza en Dios: Aprende a confiar plenamente en el amor y la sabiduría de Dios, sabiendo que Él tiene el control de todas las circunstancias y tiene un plan perfecto para tu vida.

  4. Perdón: Perdona a quienes te han herido y también perdónate a ti mismo por errores pasados. El perdón libera tu corazón del resentimiento y abre espacio para la paz interior.

  5. Rendición: Ríndete a la voluntad de Dios y permite que Su Espíritu Santo guíe tus decisiones y acciones. La rendición te libera de la ansiedad y te permite experimentar la paz que proviene de confiar en Dios.

  6. Practicar la gratitud: Agradece a Dios por Sus bendiciones y reconoce las cosas positivas en tu vida. La gratitud te ayudará a enfocarte en lo que tienes en lugar de lo que te falta.

  7. Buscar la comunidad espiritual: Comparte tu fe con otros creyentes y busca la compañía de una comunidad espiritual. La comunión con otros cristianos te brindará apoyo y aliento en tu búsqueda de la paz de Dios.

  8. Perseverancia: Reconoce que el proceso de obtener la paz de Dios puede llevar tiempo y esfuerzo. Persevera en tu búsqueda y confía en que Dios está obrando en tu vida, incluso cuando no puedas verlo claramente.

Recuerda que la paz de Dios es un regalo divino que está disponible para todos aquellos que buscan una relación con Él. Al seguir estos pasos y buscar una conexión más profunda con Dios, podrás experimentar una paz que trasciende las circunstancias y llena tu corazón de esperanza y serenidad.btener la paz de Dios


 

Oremos


Querido Dios,

En este momento, me acerco a Ti en busca de Tu paz sobrenatural. Reconozco que solo Tú puedes llenar mi corazón con la tranquilidad que tanto anhelo. Hoy, me rindo completamente a Tu amor y a Tu voluntad, confiando en que tienes un plan perfecto para mi vida.


Te pido que me ayudes a encontrar la paz en medio de las luchas y desafíos que enfrento. A través de la oración y la meditación en Tu Palabra, permíteme experimentar Tu presencia y escuchar Tu voz susurrando palabras de aliento y consuelo en mi corazón.


Padre, te pido que me ayudes a perdonar a aquellos que me han herido y a soltar cualquier carga de resentimiento que pueda estar cargando. Permíteme vivir en la gracia y el perdón, sabiendo que Tú también me perdonas y me amas incondicionalmente.


En momentos de ansiedad y preocupación, te pido que me des la fortaleza para confiar plenamente en Ti. Ayúdame a vivir en el presente, sabiendo que Tú tienes cuidado de mí y que no hay necesidad de temer el futuro.


Gracias, Señor, por Tus bendiciones y por las pequeñas y grandes cosas que llenan mi vida de gozo. Agradezco por Tu amor infinito y por la paz que solo Tú puedes dar.


Hoy, me uno a otros creyentes en busca de Tu paz y de Tu presencia. Permítenos ser una comunidad de apoyo y aliento mientras crecemos en nuestra fe y buscamos Tu paz juntos.

Que Tu paz, que trasciende todo entendimiento humano, llene mi corazón y mi mente en todo momento. Gracias por Tu paz perfecta que me sostiene en todas las estaciones de la vida.


En el nombre de Jesús, el Príncipe de Paz, oro y confío, amén.


 

¡Ven y experimenta la paz que solo Dios puede dar! No importa cuán turbulento sea el mundo que te rodea, Él tiene un regalo inigualable de paz y serenidad esperándote. Deja atrás la ansiedad y la preocupación, y acércate al dador de la paz, Jesucristo.

Abandona la búsqueda de una paz superficial y temporal que el mundo ofrece y sumérgete en la paz que trasciende toda comprensión humana. En Él encontrarás descanso para tu alma y alivio para tu corazón agobiado.


No importa cuán difícil sea tu situación, Él está contigo. Su paz te guarda en medio de las tormentas, guiándote hacia una vida llena de esperanza y propósito.


¡Hoy es el día para decirle sí a la paz de Dios! No esperes más, acércate a Él en oración y sumérgete en Su amor incondicional. Encuentra la paz que necesitas, la paz que solo Él puede dar. ¡Ven y experimenta la maravillosa paz de Dios que transforma vidas y corazones!

"No se angustien por nada, sino preséntenle sus peticiones a Dios en oración, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." (Filipenses 4:6-7) ¡Ven y recibe esta paz que sobrepasa todo entendimiento!


Con amor en Cristo

Tu Consejero Espiritual


 

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