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Oración por Venezuela

  • 3 ago 2024
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 4 sept 2024


Hombre ora de rodillas por Venezuela
Oración por Venezuela


Queridos,


En estos tiempos de oscuridad y tribulación, especialmente tras la dolorosa situación en Venezuela, recordemos que nuestra esperanza y nuestra fortaleza estĆ”n en Dios, el Ćŗnico y verdadero juez. No es casualidad lo que estamos viendo; es un recordatorio de que Dios sigue siendo el Ćŗnico juez, el Rey de reyes y el SeƱor de seƱores. Ɖl es el supremo lĆ­der y nada escapa a su control.


La Biblia nos dice en Daniel 2:21: ā€œĆ‰l muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabidurĆ­a a los sabios, y la ciencia a los entendidos.ā€ Este versĆ­culo nos recuerda que, aunque los gobernantes terrenales puedan parecer poderosos, es Dios quien en Ćŗltima instancia decide quiĆ©n estĆ” en el trono. Ɖl tiene el poder de levantar y derribar, y su voluntad siempre se cumplirĆ”.


En Apocalipsis 19:16, leemos: ā€œY en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEƑOR DE SEƑORES.ā€ Este pasaje nos revela la majestad y la supremacĆ­a de Cristo. No importa cuĆ”n grande o poderoso sea un lĆ­der humano, nuestro SeƱor Jesucristo es el verdadero Rey de reyes, y su reino no tendrĆ” fin.


Dios es un juez justo y su justicia no se demora. En Salmo 75:7, la Escritura declara: ā€œMas Dios es el juez; a Ć©ste humilla, y a aquĆ©l enaltece.ā€ Ɖl ve toda la injusticia y la opresión, y aunque a veces parezca que la maldad triunfa, su justicia llegarĆ” a su debido tiempo.


El profeta IsaĆ­as nos recuerda en IsaĆ­as 10:1-3: ā€œĀ”Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranĆ­a! Para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huĆ©rfanos. ĀæY quĆ© harĆ©is en el dĆ­a del castigo? ĀæA quiĆ©n os acogerĆ©is para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento?ā€ Estos versĆ­culos nos aseguran que los dictadores y los opresores no quedarĆ”n impunes. Dios, en su tiempo perfecto, traerĆ” justicia sobre aquellos que han actuado con maldad y han oprimido a su pueblo.


En Apocalipsis 20:11-12, vemos la escena del juicio final: ā€œY vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en Ć©l, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningĆŗn lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeƱos, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, segĆŗn sus obras.ā€ Esta imagen nos recuerda que todos, sin excepción, compareceremos ante el juicio de Dios, y aquellos que han cometido injusticias recibirĆ”n su merecido.


Hermanos y hermanas, no dejemos que el desĆ”nimo y la desesperanza nos abrumen. Mantengamos nuestra fe en el Ćŗnico Rey supremo, sabiendo que Ɖl estĆ” obrando para nuestro bien y su gloria. Oremos fervientemente, intercediendo por Venezuela y por todas las naciones que sufren, pidiendo la intervención divina y la manifestación de su justicia.

Confiemos en que Dios, el Juez justo, pondrĆ” todo en su lugar a su debido tiempo. Mientras tanto, sigamos siendo luz en este mundo, proclamando el amor y la verdad de nuestro SeƱor Jesucristo. Porque sabemos que Ɖl es fiel, y su promesa es que un dĆ­a reinarĆ” con justicia y paz eternas.


AmƩn.



SeƱor Todopoderoso, Rey de reyes y SeƱor de seƱores,


TĆŗ que eres el Ćŗnico que pones y quitas, que levantas reinos y los derribas, nos dirigimos a Ti con profunda reverencia y urgencia en nuestros corazones. En tu soberanĆ­a, no hay nadie sobre Ti, y tu justicia es la Ćŗnica que prevalece por encima de todas las cosas.


Hoy, levantamos nuestras voces por Venezuela, un pueblo que ha sufrido bajo el peso de la adversidad. Señor, sabemos que no permitirÔs que sigan usurpando los derechos y la esperanza de tus hijos. Estamos confiados en que actuarÔs, pues Tú das a cada uno según sus obras.


Dios justo y verdadero, pedimos que tu voluntad se manifieste en Venezuela. Que aquellos que actúan con maldad y corrupción sean confrontados por tu poderosa mano. Que no puedan escapar de la rectitud de tu juicio. Restaura la paz y la justicia en esta tierra, y levanta líderes que honren tu nombre y caminen en tus preceptos.


Reconocemos que solo TĆŗ puedes traer cambio verdadero y duradero. Imploramos que tu amor y tu gracia envuelvan a Venezuela, sanando sus heridas y restaurando su espĆ­ritu.

Señor, en tus manos ponemos el futuro de esta nación. Confiamos en tu misericordia y en tu capacidad para transformar incluso las situaciones mÔs difíciles. Haz que tu luz brille en Venezuela y que tu justicia corra como un río que no se detiene.


Te lo pedimos en el nombre poderoso de JesĆŗs, nuestro Salvador,

AmƩn.


Esta oración busca reafirmar la confianza en la justicia divina y la soberanía de Dios, pidiendo intervención y restauración para Venezuela bajo la guía de su voluntad perfecta.


En tiempos de incertidumbre y lucha como los que vive actualmente Venezuela, podemos sentirnos abrumados y desesperados al observar la injusticia y el dolor que prevalecen. Sin embargo, como creyentes, tenemos una fuente de esperanza y fortaleza que trasciende cualquier situación terrenal: la soberanía absoluta de Dios.



Dios, el Soberano Supremo


La Biblia nos enseƱa claramente que Dios es el Ćŗnico Rey de reyes y SeƱor de seƱores. En Deuteronomio 32:39, Ɖl mismo declara: ā€œYo pongo a morir y doy vida; yo hiero y yo sano, y no hay quien pueda librar de mi mano.ā€ Esta afirmación no es solo un recordatorio de su poder, sino tambiĆ©n de su control absoluto sobre los acontecimientos del mundo. No hay lĆ­der, gobierno, ni nación que actĆŗe fuera de su conocimiento o permiso.


Justicia Divina: Infalible y Puntual


Uno de los atributos mĆ”s consoladores de Dios es su justicia. A diferencia de la justicia humana, que puede ser falible y a veces corrupta, la justicia de Dios es perfecta y eterna. En Romanos 12:19, se nos recuerda: ā€œNo os venguĆ©is vosotros mismos, amados mĆ­os, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito estĆ”: MĆ­a es la venganza, yo pagarĆ©, dice el SeƱor.ā€ En tiempos donde la injusticia parece reinar, como en la situación actual de Venezuela, esta verdad debe ser nuestro consuelo y nuestra esperanza. Dios ve cada acción y cada corazón; nada le es oculto.


El Llamado a la Acción y la Esperanza


Mientras confiamos en la justicia de Dios, también estamos llamados a ser agentes de cambio y paz. Mateo 5:9 bienaventurados los pacificadores, porque ellos serÔn llamados hijos de Dios. Esto no significa resignación pasiva, sino participación activa en la creación de un mundo mÔs justo y amoroso, siguiendo el ejemplo de Cristo.


A su vez, como comunidad global y como hermanos y hermanas en la fe, nuestra respuesta debe ser de solidaridad y oración constante por aquellos que sufren bajo regĆ­menes opresivos. Nuestra lucha no es solo fĆ­sica o polĆ­tica, sino espiritual. Efesios 6:12 nos dice: ā€œPorque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.ā€


Conclusión


En este momento crĆ­tico para Venezuela, recordemos que la Ćŗltima palabra la tiene Dios, quien es justo, poderoso y soberano. Ɖl tiene el poder de cambiar las circunstancias mĆ”s desalentadoras y estĆ” trabajando, incluso ahora, para el bien de aquellos que le aman. Como creyentes, nuestro deber es mantener la fe, seguir orando y actuar con justicia, sabiendo que en Su tiempo perfecto, Dios restaurarĆ”, sanarĆ” y rectificarĆ” toda injusticia. AĆŗn en la tormenta, Ɖl es nuestro refugio y nuestra fortaleza.


Que esta reflexión sirva para recordarnos que nuestra esperanza estÔ anclada no en los hombres o en los sistemas terrenales, sino en Dios mismo, quien reina sobre todos los reinos de la tierra y quien, definitivamente, darÔ a cada uno según sus obras.

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