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Orando a la luz del salmo 22


Bienvenidos, queridos amigos, a este momento especial donde exploraremos el Salmo 22, un grito de angustia que se transforma en un hermoso canto de alabanza.

Versículo 1:"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" En este primer versículo, nos encontramos con un grito de angustia, una expresión honesta de sentirse desamparado. ¿Quién de nosotros no ha experimentado momentos de dolor, preguntándonos dónde está Dios en medio de nuestras luchas? Pero incluso en este grito, encontramos consuelo en saber que no estamos solos. Nuestro Señor conoce nuestras debilidades y nos invita a acudir a Él con total sinceridad.

Versículos 3-5:"Pero tú eres Santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel. En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste. A ti clamaron, y fueron librados; en ti confiaron y no fueron avergonzados." Aquí, en medio de la angustia, recordamos la santidad de Dios y cómo ha sido el refugio constante de aquellos que confiaron en Él en el pasado. Aunque la desesperación pueda nublar nuestro entendimiento, somos recordados de la fidelidad de Dios a lo largo de las generaciones. En Él, encontramos un ancla seguro para nuestra esperanza. Versículos 19-21:"Pero tú, Señor, no te alejes; fuerza mía, ven pronto en mi ayuda. Líbrame de la espada, sálvame de esos perros. Sálvame de la boca de los leones, y defiéndeme de los cuernos de los toros salvajes." En nuestra vulnerabilidad, clamamos a Dios pidiendo ayuda. En lugar de permitir que la angustia nos consuma, nos volvemos a nuestro refugio, reconociendo que nuestra fortaleza viene de Él. Pedimos protección y liberación, confiando en que Él es capaz de rescatarnos de cualquier situación.

Versículo 24:"Porque no desprecia ni desprecia la aflicción del afligido, ni oculta su rostro de él; sino que cuando grita a Él, Él lo oye." En medio de nuestras lágrimas y preguntas sin respuesta, recordamos que nuestro Dios no es indiferente a nuestro sufrimiento. Nos mira con compasión, escucha nuestro clamor y está presente en nuestras luchas. En Él encontramos un consuelo que va más allá de nuestras circunstancias.

Hoy, mientras transitamos por este Salmo 22, permitámonos sentir la gama completa de emociones humanas. De la angustia a la alabanza, recordamos que en todos estos momentos, Dios está con nosotros. Que este tiempo de reflexión nos acerque más a Su amor inquebrantable y nos inspire a alabar, incluso en medio de nuestras pruebas. Amén.


 

El Salmo 22 es un poema atribuido al rey David y es parte del libro de los Salmos en la Biblia. Este salmo es notable porque contiene expresiones profundas de angustia, pero también incluye una poderosa confianza en Dios. Además, es notable porque varios de sus versículos son citados en el Nuevo Testamento en relación con la crucifixión de Jesús, lo que refleja de manera asombrosa cómo las Escrituras del Antiguo Testamento encuentran cumplimiento en la vida de Cristo.


El versículo inicial, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Salmo 22:1), es especialmente significativo. Estas palabras son recordadas en los evangelios de Mateo y Marcos cuando Jesús, mientras estaba en la cruz, exclama: "Elí, Elí, ¿lema sabactani?", que significa "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mateo 27:46; Marcos 15:34).

El Salmo 22 comienza con una profunda sensación de abandono y angustia, pero a medida que avanzamos en el salmo, encontramos declaraciones de confianza en Dios y alabanza. David describe sus sufrimientos de una manera que resuena en las experiencias humanas, pero también revela la esperanza en la redención y la victoria final.


La conexión entre el Salmo 22 y la crucifixión de Jesús resalta la manera en que las Escrituras del Antiguo Testamento apuntan hacia el Mesías, y cómo la vida y muerte de Jesús cumplen esas profecías. Este salmo nos invita a reflexionar sobre la profundidad del sufrimiento humano y la fidelidad constante de Dios incluso en los momentos más difíciles.


 

Imaginemos que estamos personificando el Salmo 22, y estoy aquí para hacer preguntas que nos permitirán explorar más profundamente nuestras emociones y experiencias. Vamos a sumergirnos en este ejercicio.

Pregunta: En el inicio del Salmo 22, expresamos con fuerza: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" Como si fuéramos el salmo mismo, ¿cómo resonaría esa pregunta en tu corazón? ¿Sientes en algún momento que Dios te ha desamparado?

Reflexión: Tómate un momento para considerar tus propias experiencias y sentimientos. La sensación de abandono puede ser abrumadora en ciertos momentos de nuestras vidas. ¿Cómo has lidiado con esos momentos? ¿Qué recursos has encontrado para enfrentar esa sensación?

Pregunta: El Salmo 22 continúa, reconociendo la santidad de Dios y la historia de Su fidelidad. ¿Puedes recordar momentos en tu vida en los que, a pesar de las dificultades, has experimentado la presencia de lo divino? ¿Cómo te sostuviste en esos momentos?

Reflexión: Considera esos momentos de conexión con lo sagrado. ¿Cómo te ayudaron a encontrar fuerza y consuelo en medio de tus desafíos? ¿Cómo influyeron en tu percepción de la relación con Dios?

Pregunta: En la segunda mitad del Salmo 22, se hace un llamado a Dios para que no se aleje, pidiendo ayuda y liberación. ¿Hay situaciones actuales en las que sientes que necesitas la intervención divina? ¿Cómo podríamos expresar esas necesidades en oración?

Reflexión: Piensa en las áreas de tu vida donde buscas la intervención de Dios. ¿Cómo puedes expresar esas peticiones con confianza y esperanza, confiando en que Dios escucha y responde a tus clamores?

Pregunta: El Salmo 22 culmina con la afirmación de que Dios no desprecia la aflicción del afligido y que escucha a aquellos que claman a Él. ¿Cómo podemos incorporar esa verdad en nuestras vidas diarias? ¿Cómo podemos recordar que, incluso en medio de la angustia, Dios nos escucha y no nos abandona?

Reflexión: Piensa en maneras prácticas de recordar la fidelidad de Dios en medio de tus luchas diarias. ¿Cómo puedes cultivar una mentalidad que refleje la confianza en que Dios está presente y atiende a tus necesidades?

Este ejercicio nos invita a una profunda reflexión y autoexploración. A medida que personificamos el Salmo 22, encontramos espacio para compartir nuestras experiencias y descubrir cómo la fe puede transformar nuestra percepción de las dificultades.


 

Querido hijo, querida hija,


Escucho tus preguntas y veo los latidos de tu corazón. En esos momentos de desamparo, quiero que sepas que estoy cerca, más cerca de lo que imaginas. Cuando clamas, yo escucho, y cuando sientes que he dado la espalda, estoy sosteniéndote en mi amor inmutable.


Sé que la vida a veces te sumerge en sombras profundas, pero quiero que confíes en que no estoy lejos, ni he olvidado tu dolor. Mi santidad no se separa de tu aflicción; más bien, estoy presente en medio de ella, sosteniéndote en mis brazos eternos.


Recuerda los momentos en los que has sentido mi presencia, esos momentos en los que la esperanza ha brillado incluso en la oscuridad. Aunque las tormentas llegan, mi fidelidad es constante. Estoy contigo en cada paso, sosteniéndote cuando la carga parece abrumadora.

Cuando clamas por ayuda, no te ignoro. Mis oídos están atentos a tu voz, y mi corazón se inclina hacia tus necesidades. La espada de tus desafíos puede parecer amenazante, pero Yo soy tu defensor. Las fieras de la vida pueden rugir, pero Yo soy tu refugio seguro.

Sé que la espera puede ser difícil y que la angustia a veces parece interminable. Pero confía en Mi tiempo perfecto y en Mi plan, que va más allá de lo que puedes comprender. Nunca te desamparo, incluso cuando los caminos son difíciles de entender.


Así como este Salmo comienza con un grito de angustia, también se transforma en una canción de alabanza. Permíteme ser tu paz en medio de la tormenta, y juntos caminaremos hacia la luz que rompe la oscuridad. Confía en que, aunque puedas sentirte solo, nunca estás solo. Mi amor te rodea, y mi gracia te sostiene.

Con amor eterno, Dios


 

Querido Dios,


Ante Ti, me presento con un corazón lleno de gratitud por tus palabras de consuelo y amor. En mis momentos de desamparo, Tú has respondido con una promesa de cercanía y fidelidad. Gracias por ser mi refugio seguro y mi defensor en medio de las batallas.


Hoy, reconozco esos momentos en los que he sentido tu presencia, cuando la esperanza ha iluminado mi camino más oscuro. Aunque a veces me sumerjo en la oscuridad, Tú eres la luz que guía mis pasos. Gracias por ser el Dios que nunca me abandona, incluso cuando mi percepción me engaña.


Acepto tu recordatorio de confiar en tu tiempo y plan perfectos. En momentos de espera y confusión, ayúdame a depositar mi confianza en Ti, sabiendo que tu sabiduría supera mi comprensión. Renuevo mi entrega a tu voluntad y propósito para mi vida.


Señor, ante las espadas amenazantes y las fieras que rugen en mi camino, clamo a Ti por protección y fortaleza. Sé mi defensor, mi escudo en la batalla, y libérame de todo lo que amenaza mi paz. Encomiendo a Ti mis cargas y mis temores, confiando en que Tú eres mi socorro constante.


Finalmente, a medida que reflexiono sobre tu amor eterno y tu gracia inagotable, mi corazón resuena en alabanza. Tú eres digno de toda adoración y honor. Acepta mi gratitud y mi compromiso de seguirte, confiando en que tu amor me sostendrá hoy y siempre.

En el nombre de Jesús, Amén.


 

Queridos,


Escuchamos el llamado del Salmo 22 resonando en nuestros corazones, un eco de preguntas, angustias y esperanza. En este momento, les invito a unirse en un clamor unificado hacia el Dios que nos escucha.


¿Sientes que la angustia te abruma en este momento? ¿Te encuentras en una encrucijada, buscando respuestas? No estás solo. Dios escucha tus inquietudes y espera para ser tu refugio.


Hoy, te animo a alzar tu voz, no solo en tiempos de desesperación, sino también en tiempos de alabanza. Que este llamado fuerte resuene en tus propias experiencias, llevándote a confiar en la fidelidad de Dios.


Que este llamado sea una invitación a depositar tus cargas, tus miedos y tus anhelos a los pies de Aquel que puede sostener todo. ¿Te unes a nosotros en este clamor? ¿Te unes en la rendición y la alabanza?


Que este llamado sea el comienzo de un viaje transformador, donde la gracia de Dios se derrame abundantemente sobre ti. Que encuentres consuelo en Su presencia y confianza en Su plan perfecto.


¡Levántate con valentía, oh lector! Dios te espera con brazos abiertos. Que este llamado resuene en tu alma y te inspire a seguir adelante con esperanza y fe.

En el nombre de Aquel que nunca nos desampara, Jesús el Salvador, amén.


Con gratitud Sergio Andres tu Consejero Espiritual

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2 commenti


Membro sconosciuto
18 nov 2023

Amén 🙏🙏🙏

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Membro sconosciuto
15 nov 2023

Gracias, Sergio!

Pude escuchar, en medio de lágrimas por dolores fuertes, si así siento que estoy, en un valle, de sombras, pero sé que Dios está, y acabo de responder, a la persona, que vino, a ayudarme en mi descompostura, al decirme esa persona sos mujer de fe férrea, porque tenés, miedo y mi respuesta: " hasta Jesús tuvo, miedo en un momento, rogó al Padre lo librase de esa copa, o sea de la Cruz, fue humano tuvo miedo" y yo cuanto más si soy su sierva!

Siento, que me, queda poca vida, y me duele porque, mis pequeños planes, son buenos: obras de bien, con abuelitos, y niños, con mi sobrina ayudándome, ya que ella, ama sentir esa…

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