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Por que es tan difícil orar


Sergio Andres
Consejero espiritual Sergio Andres


Queridos hermanos y hermanas en la fe,

Hoy nos reunimos para reflexionar sobre un tema que puede resonar profundamente en nuestros corazones: la dificultad de la oración. Es un aspecto de la vida espiritual que a menudo pasamos por alto o subestimamos, pero que puede presentarse como un desafío significativo en nuestro viaje de fe.


La oración es una comunicación directa con Dios, una oportunidad para expresar nuestros pensamientos, deseos, preocupaciones y gratitud ante Su presencia divina. Sin embargo, a pesar de su importancia innegable, muchos de nosotros enfrentamos obstáculos que dificultan este acto aparentemente simple.

Entonces, ¿por qué es tan difícil orar? ¿Qué factores contribuyen a esta lucha interior que muchos de nosotros enfrentamos? Permítanme compartir algunas reflexiones al respecto:


  1. Distracciones del Mundo: Vivimos en un mundo lleno de distracciones constantes: notificaciones de teléfonos móviles, preocupaciones laborales, responsabilidades familiares, entre otras. Estas distracciones pueden dificultar nuestra capacidad para concentrarnos en la oración y conectarnos verdaderamente con Dios.

  2. La Lucha contra la Carne: La naturaleza humana es propensa a la distracción, la pereza y la falta de disciplina. A menudo, nuestras propias debilidades internas pueden impedirnos establecer una vida de oración constante y ferviente.

  3. Expectativas Irrealistas: A veces, nos imponemos expectativas poco realistas sobre lo que debería ser la oración. Podemos sentirnos intimidados por la idea de que nuestras oraciones deben ser perfectas, elaboradas o profundas, lo que nos lleva a evitar la oración por completo.

  4. Dudas y Desánimo: En momentos de dificultad o sufrimiento, es posible que nos sintamos desanimados o incluso dudemos de la eficacia de la oración. Esto puede llevarnos a cuestionar si realmente vale la pena orar o si Dios está escuchando nuestras súplicas.

A pesar de estos desafíos, es fundamental recordar que la oración es un regalo precioso que Dios nos ha dado para fortalecer nuestra relación con Él. A través de la oración, podemos encontrar consuelo, guía y fortaleza en medio de nuestras luchas y tribulaciones. Entonces, ¿cómo podemos superar la dificultad de la oración


  1. Crear un Espacio Sagrado: Dedica un tiempo y un lugar específicos para la oración, alejado de las distracciones del mundo. Esto puede ayudarte a concentrarte y a entrar en un estado de reverencia y comunión con Dios.

  2. Sé Honesto y Auténtico: No sientas la necesidad de pretender frente a Dios. Él conoce tus pensamientos más íntimos y tus luchas internas. Permítete ser vulnerable en Su presencia y compartir tus preocupaciones, dudas y alegrías sinceramente.

  3. Cultivar la Disciplina Espiritual: Al igual que cualquier otra disciplina, la oración requiere práctica y perseverancia. Establece metas realistas y comprométete a dedicar tiempo regularmente a la oración, incluso cuando no sientas la motivación inicial.

  4. Buscar Comunidad y Apoyo: No estás solo en tu lucha. Busca el apoyo de otros creyentes que puedan animarte, desafiarte y orar contigo en momentos de dificultad.

  5. Recordar el Poder de la Oración: Nunca subestimes el poder transformador de la oración. Aunque pueda parecer que nuestras oraciones no están siendo escuchadas o respondidas, confía en que Dios está obrando en formas que no siempre podemos ver o comprender.

Hermanos y hermanas, en medio de las luchas y desafíos que enfrentamos en nuestra vida de oración, recordemos las palabras del apóstol Pablo en Filipenses 4:6-7: "Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús".

Que podamos encontrar consuelo y fortaleza en la presencia amorosa de nuestro Padre celestial, y que nuestras luchas en la oración nos acerquen más a Él, fortaleciendo nuestra fe y confianza en Su bondad y fidelidad.


Oremos juntos.


Padre celestial, te damos gracias por el regalo de la oración y por tu constante presencia en nuestras vidas. Ayúdanos a superar las dificultades que enfrentamos al acercarnos a ti en oración. Fortalece nuestra fe, renueva nuestro compromiso con la disciplina espiritual y permite que nuestras oraciones sean un reflejo de nuestra profunda confianza en tu amor y cuidado por nosotros. En el nombre de Jesús, amén.


Que Dios les bendiga abundantemente en su jornada de fe y oración.

Amén.

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Miembro desconocido
06 abr

Amén 🙏

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